Productividad

3 enseñanzas para #emprendedores del deportista de élite

Amigo Jorge,

Es habitual hablar de las similitudes existentes entre el deportista de élite y el emprendedor. No es mi intención incidir en cualidades más o menos evidentes del deportista que también el emprendedor debe hacer gala, como la necesidad de entrenar duro, preparación mental, tomar decisiones rápidas bajo presión, liderazgo, gestión de equipos, motivación, etc.

Triatlon_GomezNoya

   “A veces se gana y a veces se aprende”

Aparte de todas estas, relativamente obvias y comunes a cualquier actividad, a mi juicio hay 3 enseñanzas claves, propias del deportista de élite que son de total vigencia para el emprendedor y que van más allá del esfuerzo y el trabajo duro:

1) Aprender a convivir con el fracaso. Absolutamente crítico reconciliarse con la posibilidad de perder (no ganar) y no hundirte. En el deporte, lo normal es fracasar, si así entendemos el “no ganar”; ganar es un accidente y la excepción, siendo la derrota lo habitual y común. Muchos compiten pero solo uno gana, da igual la especialidad. El convivir con la derrota y seguir entrenando duro para la siguiente ocasión es uno de los factores críticos de éxito de todo deportista de élite. Aceptarlo como natural, aprender de la experiencia y convertirlo en un aprendizaje vía fracaso, es propio del gran deportista, que siempre y sin excepción empezó perdiendo y, por tanto, “fracasando”.

También para el emprendedor, especialmente en sus comienzos, esta acumulación de “NOes” o fracasos es la tónica habitual: hablar con miles de posibles clientes, inversores, etc y que solo 2/3 respondan afirmativamente. El aceptar varios NOes consecutivos sin desfallecer, aprendiendo de cada “fracaso” será clave para su futuro éxito empresarial. El empresario y prolífico inventor Thomas Alva Edison tenía mucha razón “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla”. De esta realidad se deriva el siguiente factor de éxito.

“No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla”

2) Convencimiento que el éxito es relativo y que siempre depende de uno mismo. El deportista de élite sabe que la competencia es feroz y que siempre habrá otro mejor que él, por lo que debe centrarse en dar lo mejor de sus capacidades y, con esta filosofía, los éxitos acabarán viniendo. Para el deportista de élite el éxito o el fracaso no está en ganar o no ganar, como lo considera el público, sino en comparar su rendimiento respecto a su capacidad y talento. Del mismo modo el emprendedor debe reconocer que encontrará competidores con mejor equipo, más financiación, poderosos contactos, mayores clientes, menor precio… por lo que al final sus opciones de éxito dependerán de su implicación, dedicación y actitud. Si das lo mejor de ti mismo, lo normal es que acabes triunfando y completamente realizado personalmente como emprendedor, aunque esto no implique ser el líder del mercado o “ganar” siempre.

Nadie mejor que el para mí mejor deportista español de la historia, Rafa Nadal, para enseñar esta maravillosa lección emprendedora. En esta entrevista de finales de 2012, en los mins. 16-24 , el campeón español explica cómo él es el único de su entorno que se muestra tranquilo y satisfecho tras una dolorosísima derrota frente a su gran rival Nole Djokovic en el Open de Australia 2012, después de 6 horas de partido. “Estoy contento de mi mentalidad, sé que he competido”.

Pese a perder, Nadal terminó sabiendo que había obligado al rival a ir al límite y tuvo la conciencia de que compitiendo de esta forma en la siguiente ocasión él ganaría, como efectivamente pasó. Delicioso y revelador el análisis que de la cabeza de Rafael Nadal hace el periodista británico John Carlin.  Ser consciente de que el éxito depende en última instancia de nosotros, independientemente de un resultado de victoria o derrota puntual, hace mejores a los deportistas y, por supuesto, a los emprendedores. 

“No hay buen viento para quien no sabe a donde va”

3) Ten un plan siempre a 4 años vista, como en los JJOOs. El deportista de élite siempre maneja planes a c/p, m/p y l/p. Todos los deportistas, especialmente los olímpicos, manejan objetivos a 4 años, con diversos hitos entre medias. Esto es práctica habitual del deportista de élite, que meticulosamente planifica su calendario, para llegar en plena forma al objetivo principal, llámese JJOOs, Mundial, el Tour, Roland Garros, etc. “No hay buen viento para quien no sabe a donde va” y la falta de visión a l/p y de foco o de objetivos a m/p y l/p suele ser uno de los problemas típicos del emprendedor.

Si vas a emprender hay mucho que aprender del entorno del deporte, así que practícalo, aprende y emprende! ;)

Un abrazo.

Emilio

PD. Debo dar las gracias a dos personas por su crítica contribución a este post:

– A Kike Sarasola, exdeportista de élite (3 veces diploma olímpico, 4 veces campeón de España y bronce europeo como jinete) y actual emprendedor de éxito (fundador de Room Mate Hotels), por amablemente responder a mi pregunta (1h13 min.) sobre qué características como deportista le habían ayudado más en su actual faceta de emprendedor.

– A África Martín, coach de deportistas y de emprendedores, por enseñarnos las técnicas que los deportistas de alto nivel utilizan para mejorar su rendimiento.

Y también a Adolf Boluda, por la foto de Gómez Noya.

Anuncios

España, ¿el mejor país de Europa para ser empresario?

Amigo Jorge,

Pues esto piensa  el padre de un buen amigo mío, exdirectivo durante muchos años de un gran grupo industrial multinacional. Y esta afirmación la justifica de la siguiente manera: “Un país que tiene altos precios, como Alemania, y bajos salarios, como Portugal, ¿no es un mercado de ensueño para los empresarios? Pues ese país… es España. En España Emilio, el empresario se lo lleva crudo. Los márgenes son enormes, ¿no ves que aquí nadie quiere ser empresario? Hay que estar donde nadie quiere estar y esto hoy es al mando de una empresa.”

Y la verdad, es que esta afirmación me ha hecho reflexionar… y mucho! En primer lugar, además de las sensaciones de este exdirectivo respecto a precios y salarios en España y en Alemania, parece un hecho que las principales ciudades de España (Madrid, Barcelona) tienen unos precios similares (o incluso en ocasiones por encima) a los precios de las principales ciudades alemanas (Berlín, Frankfort, Munich), atendiendo a los resultados de los principales rankings de coste de la vida, como el UBS Price and Earnings 2010 o a la magnífica comparación de Expatistan entre Berlín y Madrid. Atendiendo a los salarios tampoco hay duda de que son bastante superiores en Alemania, según el anterior informe de UBS, también dedicado a los salarios, o que incluso son el doble que en España, de acuerdo a un estudio de Adecco y el IESE.

Mi reflexión es… ¿por qué?

Es indudable que en una economía de servicios, como la española y prácticamente en la de cualquier país desarrollado, uno de los principales costes (con frecuencia el principal) a la hora de determinar el precio final de un producto o servicio, es la mano de obra. Partiendo de la base que en toda economía de mercado tanto las precios como los salarios vienen determinados por el cruce entre oferta y demanda (salvo ciertas “correcciones” regulatorias y gubernamentales como pudieran ser la imposición de un Salario Mínimo Interprofesional o de la tarifa eléctrica o el agua), ¿cómo es posible que en España los trabajadores  cobren poco más o menos que la mitad que en Alemania o en gran parte de Europa mientras que los precios de los bienes o incluso el de los alquileres están al mismo nivel o incluso más baratos en estos países (ver Global Office Rents 2010 de CBRE)? ¿es que somos tontos los trabajadores españoles o masoquistas? Como entiendo que un SÍ NO es la respuesta adecuada a la 2ª pregunta, tras muchas reflexiones éstas son mis conclusiones que responderían a la 1ª pregunta. ¿por qué estas diferencias?

Economía española muy basada en los servicios de bajo valor añadido, y no en la industria o en la alta tecnología como en Alemania. Por este hecho, los trabajadores alemanes son mucho más productivos. Allí sus empresas logran producciones como las de España aunque con menos recursos humanos, lo que permite a los empresarios alemanes por tanto pagar sueldos más altos. Mayor productividad, mayor sueldo, de libro.

Adecuada formación superior de los empleados en Alemania. En España, las “fábricas” de trabajadores, uséase, las universidades, forman estudiantes sin contar apenas con las necesidades de las empresas; de hecho, es rara la carrera y la universidad que permite que un recién licenciado sea productivo para la empresa que lo contrata desde el minuto 1, ya que lamentablemente lo que ha estudiado, apenas le es de utilidad para la nueva empresa que le acaba de contratar. El hecho es que uno acaba la carrera… y ni siquiera sabe interpretar una nómina! 😦 Como explica Alejandro Suárez, multiemprendedor y autor del libro “Ha llegado la hora de montar tu empresa”, “La universidad da la espalda al mundo empresarial”. Esta inadecuada formación universitaria de los españoles tiene como consecuencia unas remuneraciones menores para los trabajadores; si una empresa va a tener que formar de todos modos al trabajador al contratarle sea éste licenciado o no, ¿qué incentivo tiene el empresario para pagarle un salario de licenciado, por tanto, presumiblemente superior, si la realidad es que le da igual que su contratado sea licenciado o no?. Obviamente hay excepciones, pero  sin duda esta inadecuada formación en España, arrastra a la baja los salarios.

Desequilibrio entre oferta de universitarios y demanda por parte de las empresas.  No tengo las cifras exactas de graduados al año (parece que unos 500.000 según leo en el Ministerio de Educación, pero lamentablemente muchos de ellos forman parte de esa espantosa tasa del 43,5% de paro juvenil en España. Es cierto que la coyuntura actual no es la mejor, pero en época de bonanza también era muy elevado el número de licenciados realizando trabajos considerados inferiores a su formación ¿qué sentido desde el punto de vista de país tiene graduar a n miles de estudiantes al año si el sistema económico español solo es capaz de absorber a n/2 o n/3? Máxime cuando hay oficios y profesiones en las que apenas hay parados… Este excedente de graduados sin empleo tiene varias consecuencias directas, cada cual peor para el licenciado o graduado, además de la frustración resultante propia en cualquiera que no encuentra un trabajo adecuado para su formación: 1. continúa estudiando (para la felicidad de escuelas de negocios, universidades o centros de formación; lo que no deja de ser un mal menor, un parche al problema existente pero no la solución, por esa regla de 3, ¿formarse hasta la jubilación sería una solución?), 2. emigra al extranjero (tragedia para el país que forma e invierte en gente joven que al final van a crear valor fuera), 3. pasa a formar parte de ese 43,5% de parados jóvenes (sin duda la peor consecuencia de todas) o 4. la que viene al caso en el post, accede a un trabajo inferior al que le correspondería por su formación y titulación aceptando por tanto un salario menor. Como en el punto anterior, hay excepciones, pero sin duda este hecho influye en el escaso salario recibido en España en comparación con el de Alemania.

Descomunal tasa de desempleo en España (21%),  que duplica ampliamente a la europea (9,4%) y que casi cuadriplica a la alemana (6,1%). Esta abominable tasa (la mayor de Europa de largo) exige a los parados españoles aceptar salarios muy inferiores a los deseados con el fin de salir de la situación de desempleo. Inferiores tasas de desempleo, obligarían a los empleadores a ofrecer mejores salarios con el fin de contratar el talento deseado, tal y como sucede en Alemania.

Altas cargas sociales a las empresas españolas a la hora de contratar. Como explicó en su post el afamado emprendedor Martín Varsavsky para que un trabajador reciba 1250€ en su cuenta a fin de mes la empresa tiene que gastar 2500€, la mitad se lo llevan  las cargas sociales e impuestos por parte de la empresa. Obviamente si hubiera menos cargas sociales, a igual coste para el empresario, el trabajador podría recibir ingresos netos más altos por su trabajo o permitiría al empresario ofrecer sueldos superiores.

Elevado coste de despido, como subraya el emprendedor Jesús Encinar en su magnífico post “10 medidas para que en España haya más startups”.  Debido a la elevada cantidad que un despido puede suponer según el caso, estas indemnizaciones son consideradas por los empresarios como “parte del salario” a recibir en el futuro por el trabajador; aunque la realidad es que es un sueldo “asimétrico” ya que no todos los trabajadores finalmente ingresan este dinero que supuestamente les correspondería. En cualquier caso, parece lógico pensar que si éstas indemnizaciones fueran menores, al ser un sueldo pagado a futuro desde la óptica empresarial, los empresarios tendrían un mayor incentivo a subir los salarios reales de los trabajadores; sería una especie de “te subo el sueldo hoy, pero a cambio si te despido te llevas mucho menos o nada”. En este sentido, es muy interesante echar un vistazo a la solución al problema del mercado laboral que ofrece Kike Vázquez en esta “perla de Kike”.

Pocos empresarios en España. Al haber pocos demandantes de empleo (empresarios), y muchos oferentes (trabajadores), los empresarios tienen mucha oferta en la que escoger y por pura ley del mercado ofrecen bajos salarios. Este hecho no para de contarlo Martín Varsavsky en varios de sus posts o charlas. 

Pocas empresas tecnológicas, innovadoras o creadoras de productos y servicios de alto valor añadido en España. En la línea con los anteriores puntos, además de haber pocas empresas en España, son muchas menos las que se pueden catalogar como tecnológicas o innovadoras, que son las que al final demandan personal altamente cualificado y productivo. Este escaso universo de empresas demandantes de trabajadores muy cualificados, y el elevado número de éstos, sin duda tira hacia abajo los salarios de los empleados españoles respecto al de los alemanes.

Alto riesgo de emprender en España. Como explicó antes en su post Jesús Encinar “Si te va mal un negocio no puedes montar otro. Las deudas con la seguridad social van contra todos tus ingresos presentes y futuros.” Alto riesgo exige alta rentabilidad, ya que la penalización por fracasar en España es grande en todos los ámbitos (no solo económica sino también social). Esta demanda de alta rentabilidad por parte del empresario, exige un alto margen (Precio Venta restando su Coste), mayor que el que el empresario exige en Alemania. Salvando las distancias y dependiendo de cada caso, al igual que un empresario maneja mayores  márgenes cuando hace negocios en Venezuela que en EEUU, un emprendedor hace su misma cuenta en España respecto a Alemania. Este hecho unido a la mala imagen general del empresario y a una mentalidad social por lo general poco emprendedora (cambiando a mejor, eso sí) en España, provocan que, o bien el empresario maneja unas altas expectativas de rentabilidad o prefiere quedarse trabajando por la “segura” y protegida cuenta ajena. Este hecho, también influye en que los salarios sean bastante menores en España respecto a Alemania.

Son muchos puntos, los que en mi opinión justifican esta diferencia de salarios (en otro post intentaré escribir el por qué de los precios, pero no quería extenderme tanto) entre Alemania y España, pero la realidad es que ninguno de ellos se puede considerar insalvable en un m/p. ¿llegaremos algún día a tener en España una economía basada en el conocimiento con un gran número de emprendedores que contraten a empleados altamente productivos y por tanto bien remunerados? Aunque suene a fanfarronada, mi apuesta es que sí… si no al tiempo! ;O) ¿o es que no estábamos mucho peor en los años 40/50 cuando vivíamos en ausencia de libertades y con hambrunas? ¿o incluso en los 70, cuando a la crisis económica mundial, se le unía una crisis política sin igual en el país, con una democracia en ciernes, incipientes golpes de estado, intrigas y una amenaza terrorista que ampliamente superaba el centenar de víctimas año tras año? Si de esa salimos, ¿por qué no de esta? Lo bueno de empezar desde abajo es que tienes mucho que recorrer, y el margen de mejora en este sentido es amplísimo.

Entretanto, y para acabar el post “en positivo”, porque así lo siento y lo veo, esta diferencia salarial entre España y Alemania sin duda es una gran oportunidad para los españoles en su conjunto. Es, a mi juicio, un aliciente para los trabajadores para luchar por adecuar su formación a lo que se demanda en el contexto global actual con el fin de obtener mejores remuneraciones, como en el resto de Europa, o incluso ser un incentivo para convertirse ellos mismos en emprendedores, aprovechando que, tal y como explican varios expertos, como Marek Fodor (Business Angel, Director de la Aceleradora de proyectos tecnológicos SeedRocket y cofundador de Atrapalo) “Las condiciones para emprender un proyecto online, para conseguir la financiación y otros apoyos nunca han sido mejores.  2012 podría y debería ser el mejor año para las startups tecnológicas. “


Y sin duda también es una gran oportunidad para los empresarios, quienes pueden “sacar ventaja” de este hecho y  liderar compañías innovadoras de alcance global desde un país como España que además de las facilidades que les da ser miembros de la UE o el español como lengua vehicular entre varias más, les permite conseguir el más preciado de los recursos empresariales necesarios, los humanos, a un precio altamente competitivo. ¿o es que no es una enorme ventaja tener talento y mano de obra cualificada y productiva, de primera fila mundial, a un precio sin igual en Europa? ¿o es que los empresarios no estarían más que felices de duplicar o triplicar los sueldos de sus trabajadores si éstos demuestran ser altamente productivos, superiores en conocimientos a sus homólogos europeos y fieles a una (su) compañía a la que ayudan a competir de “tu a tu” con las grandes multinacionales globales? Mi opinión es que sí, y que pronto lo veremos.

Perdón por la “sábana”.

Un abrazo

Emilio

PD. Son tantas mis referencias en este post a Martín Varsavsky que no he visto mejor “imagen” para titular este post, que colgar su espectactular charla en La Red Innova. Aunque no dice explícitamente que España sea el mejor país de Europa para ser empresario, sí dice que por más que le regalen los oídos para instalarse en el Reino Unido, de aquí no se mueve. Por algo será! 😛

#señoresque creen que se aumenta la productividad por arte de magia. Algunas ideas.

Amigo Jorge,

Me fascina cuando escucho a reputados contertulios o conferenciantes hablar de lo muy necesario que es para España y sus empresas y/u organizaciones aumentar la productividad, con el loable ánimo de ser más competitivos en el globalizado mundo en el que toca moverse. Pues bien, cada vez que escucho a alguien hablar de mejora de la productividad, como fin en sí mismo, así tal cual sin aportar ningún dato más, como si fuera algo inmediato y automático, o aún peor, una quimera inalcanzable, no puedo evitar recordar esa frase atribuida a Einstein, que decía algo así a El colmo de la locura es pretender obtener resultados distintos haciendo siempre lo mismo. Estoy muy de acuerdo con la cita y la verdad, poco importa si realmente es obra del genial físico judío o no.

Lo que quiero decir es que si se pretende aumentar la productividad en una organización, empresa o lo que sea, lo primero que se debería hacer… es hacer algo, y espero que no suene muy gallego. Haciendo cosas iguales nunca alcanzaremos resultados distintos, de cajón, y mucho menos si hablamos de aumento de productividad. Por tanto, en el supuesto que una organización tenga el deseo de mejorar la productividad y desee hacer algo al respecto, se me ocurren 3 glandes bloques de medidas genéricas en las que incidir, y un cuarto que en parte emana de los 3 anteriores.

  • Mejoras e Innovaciones Tecnológicas. Medida evidente de aumento de la productividad. Si se dispone de maquinaria más moderna, conexión a internet más rápida, ordenadores más potentes, impresoras más eficientes, etc se podrá trabajar más rápido, y conseguir los mismos resultados en menos tiempo que antes de la mejora tecnológica, o lo que es lo mismo, conseguir superiores resultados en el mismo tiempo que antes de la mejora; en definitiva la organización será más productiva. Por tanto, las mejoras tecnológicas, por lo general y con los matices pertinentes de cada sector, actividad y organización, suelen ser medidas claras de aumento rápido de productividad.
  • Formación. A mayor conocimiento, formación, aprendizaje y/o experiencia de un trabajador éste será más productivo. Como siempre con matices, pero es razonable pensar que a igualdad de condiciones el trabajador más formado trabajará más eficientemente que el menos. Medidas en este campo suelen implicar mejoras relativamente rápidas de la productividad.
  • Cambios organizativos. Menos evidente a la hora de mejorar la productividad en una organización pero con efectos positivos, especialmente en un m/p y dependiendo siempre de la medida. Bajo este título genérico podríamos incluir medidas como el fomento del teletrabajo, optimización de la jornada laboral o del horario de trabajo, reubicación geográfica adecuada de los departamentos organizativos, o incluso ajustes de empleo en el caso de existir recursos ociosos o una mejor adecuación de los bonus de rendimiento.
El 4º bloque de medidas, pese a ser menos evidentes no por ellos son menos efectivas, y harían referencia a las mejoras en los procesos y sistemas de trabajo. Estas mejoras en los procesos podríamos dividirlas además a su vez en dos grupos: las mejoras en los sistemas generales o personales, refiriéndose las primeras a las establecidas a nivel organizacional y las segundas a las mejoras personales de cada trabajador. Un ejemplo de mejora de proceso a nivel organizacional sería la optimización que hacen las limpiadoras de un hotel cuando establecen, basado en la experiencia de años de trabajo, la forma más eficiente de limpiar cada habitación y la agrupan en una manual. Estandarizando la forma óptima de limpieza creando por tanto un sistema o proceso estándar y formando a las empleadas en el mismo a nivel organizacional permitirá a éstas ahorrar unos valiosísimos minutos por habitación que supondrá mucho dinero mes a mes para el conjunto. Mejoras de procesos a nivel personal serían por ejemplo una optimización de la gestión de emails recibidos, eficiente organización del trabajo, una adecuada planificación, realización de reuniones eficaces, etc. En su blog Think Wasabi, Berto Pena nos facilita un puñado de ejemplos de mejora de la productividad personal o en éste artículo mi buen amigo y arquitecto Curro Poza explica su método, apropiado para profesionales que realizan proyectos para clientes.
Sin ánimo de escribir un post específico sobre cómo aumentar la productividad sí veo positivo establecer unos mínimos bloques en los que cada jefe deseoso de mejorar la productividad pueda ubicar sus medidas y/o inspirarse sobre por dónde empezar. No quiero Jorge hacer un ensayo sobre la productividad, imposible en un breve post pero sí al menos poner sobre el tapete que hay muchas iniciativas que proponer en este campo, y además en múltiples ámbitos, por lo que más allá de caer en el desánimo y pensar en estos tiempos de zozobra económica que nada se puede hacer, y que el desastre se nos va a llevar por delante, o que la productividad es una entelequia inmaterial casi imposible de mejorar, solo quería explicar que en toda organización siempre hay miles de pequeñas mejoras a emprender, claras y concretas, y que al final pueden desembocar en una mejor gestión y en una mayor productividad.

Siempre un largo camino se empieza por un pequeño paso, así que ¿por qué no probar algo distinto hoy a ver qué resultados se consiguen mañana? :O)

Un abrazo.
Emilio

De esto en cambio no se habla

Amigo Jorge,

Son muchas las causas que hacen que la crisis en España sea especialmente dura, provocando una auténtica sangría de empleo. Entre ellas frecuentemente se nombran a las que podríamos definir como “usual suspects” de esta crisis en España: hipotecas subprime proveniente de EEUU, colapso del mercado bancario, pinchazo de la burbuja inmobiliaria, descomunal déficit exterior, baja productividad de la fuerza de trabajo, rigideces estructurales, excesiva burocracia administrativa, total dependencia energética del exterior, complicado panorama político, nacionalismos que desvertebran el mercado interior, colapso de los sectores productores de empleo y muchas más.

perro_cubano

Todas ellas en mayor o menor medida agravan la respuesta española a esta crisis. Pues bien, aunque he de confesar que no me ha sorprendido el dato, sí me ha dado un poco de vergüenza el leerlo; especialmente cuando lo comparamos con el resto de Europa. Y máxime cuando estamos en plena crisis… y cuando en ningún otro país la sangría del desempleo es mayor que en España. Es cierto que son datos de 2007, y que en aquel entonces aún vivíamos en las postrimerías de la borrachera inmobiliaria… pero no por eso es menos sonrojante.

¿Que a qué me refiero?

¡¡¡Al absentismo laboral!!!

Provoca pérdidas que superan los 13.000 millones de € anuales (a la sazón 1% del PIB), en la mejor de las estimaciones supera el 4.5% y es un claro elemento “ahuyentador” de inversiones y deslocalización de empresas.

¿no son datos suficientemente demoledores para que comience a ser tenido en cuenta? Es obvio que son datos brutos y que habría que realizar un análisis más profundo, desglosando el % debido a absentistas justificados y el % de holganzanes y vagos. Pero el hecho es que, independientemente de las razones que subyacen tras estas cifras (desmotivación, trabajos de baja productividad, poca flexibilidad horaria, dificultad de conciliar vida laboral y familiar, etc…), y a tenor de unos datos de PricewaterhouseCoopers, España encabeza el ranking europeo del absentismo con un 4,8%, muy por encima por encima de otros vecinos PIGS como Italia (3,0%) o incluso de países de mayor protección social como Francia (4,5%) o Alemania (4,4%).

Un lujo que difícilmente deberíamos ser capaces de permitirnos, al menos, en una situación económica como la actual. Si lo hacemos, algún mal pensado podría entonces pensar que paro y absentismo están directamente relacionados, y creo que ya es hora de quitarnos el sanbenito de “España: país de toros, flamenco, corruptos, vagos y holgazanes”

Un abrazo.

Emilio

Foto cortesía de Carlos Luna.